Esta tarde me he acercado a ver el mar, tan solo durante unos cinco minutos.
No sé qué es lo que tiene, o igual es que me pasa a mí, que soy un chico del interior, pero con esos cinco minutos mirando las pequeñas olas llegar a la orilla desierta, sin casi un sonido que altere el equilibrio que forma todo el conjunto (la arena, el agua y el cielo lleno de nubes, colores discordantemente complementarios), consigo sentirme bien, renovar energías.
De vez en cuando es bueno dejarse llevar hasta donde se pierde el color del mar.
La vida puede ser maravillosa, no me digáis que no.

No sé qué es lo que tiene, o igual es que me pasa a mí, que soy un chico del interior, pero con esos cinco minutos mirando las pequeñas olas llegar a la orilla desierta, sin casi un sonido que altere el equilibrio que forma todo el conjunto (la arena, el agua y el cielo lleno de nubes, colores discordantemente complementarios), consigo sentirme bien, renovar energías.
De vez en cuando es bueno dejarse llevar hasta donde se pierde el color del mar.
La vida puede ser maravillosa, no me digáis que no.

2 comentarios:
nadie dice q no!
Me gusta cómo escribes. Tienes razón. El mar es increíble. Es una sensación única contemplarlo y olerlo. A mí me llena. Qué suerte tienes de tenerlo tan cerca.
^SiReNa^
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