viernes, 30 de octubre de 2009

Darwin y la evolución

Hace casi 200 años que un señor llamado Charles Darwin elaboró la Teoría de la evolución, tras sus paseos por las Galápagos a bordo de su barco, el Beagle (hoy ese nombre nos recuerda irremediablemente al whisky de menos de 5 € de El Árbol), y tras la observación de una curiosa familia de pájaros, los pinzones (aparte de mucha fauna adicional, pero éstos fueron los famosos).


Observando su adaptación física al mundo que les rodeaba introdujo el concepto de la selección natural, sobreviven los que se adaptan mejor a la única vía de obtención de alimentos o a la única forma de escapar de los depredadores que hay a su alrededor.

Y digo adaptación física porque, por muy listo y observador que fuera Darwin, dudo que fuera capaz de entender el cerebro de un pinzón, dudo que pudiera entender su comportamiento (si lo hay) fuera de los razonamientos únicamente relacionados con la supervivencia.

Realmente, si lo piensas, tenía toda la razón, porque aunque no pudiera entender qué llevaba (psicológicamente, ascéticamente o comoquiérasmente) a los pinzones a adaptarse a un nuevo entorno, lo que estaba claro es que a simple vista se veían los cambios. Y funcionaban.

Pues creo que igual nos pasa hoy en día a nosotros, obviamente en el tiempo que vivimos no nos da tiempo a observar cambios apreciables en la raza humana, pero yo creo que todos actuamos como los pinzones, al final acabamos adaptándonos, ya sea creciéndonos el pico o el pelo o las uñas, por una especie de selección natural.

Irremediablemente evolucionamos, aunque a veces nos dé miedo, y aunque a veces pensemos que solo puede traernos problemas, está claro que seguir adelante es el único camino posible para sobrevivir, ya sea en Las Galápagos o entre la jungla de semáforos de una gran ciudad.

...

Otros lo llamarán madurar, yo lo llamaré evolucionar.

viernes, 23 de octubre de 2009

Límites

Ayer aprendí la estrecha relación entre la lluvia y el principio de Heisenberg, pero repetirlo aquí sería jugar sucio, así que no lo haré.

Prefiero quedarme, hoy, con la teoría de los límites del Universo, por la cual éste se visualiza como un globo, pero no como un globo relleno de aire, si no como el globo físico, es decir, solo la superficie del mismo, la goma, siendo todo lo demás, el aire de fuera y de dentro, nada, inexistente.

Por esta teoría, se intuye que el Universo no tiene límites y tampoco lugares privilegiados en su superficie, ya que desde cualquier perspectiva siempre se verá lo mismo en cualquier dirección, el Universo por tanto está representado en solo dos superficies, y cualquiera en su superficie no puede ver nada más que el horizonte, no existen límites ni bordes delimitados.

Supongo que, del mismo modo, si caminas durante todo el tiempo que quieras sobre la superficie del globo, nunca llegas al borde, nunca vas a poder salir del globo, porque no encontrarás ningún sitio por el que saltar.

Sin embargo, siempre puedes saltar en vertical.

Con los brazos en alto.

Y sonreir.

Sonreir no, perdón, reir.

Así se lleva todo mucho mejor.

Y me da igual que el Universo no tenga límites. Yo tampoco.

martes, 20 de octubre de 2009

Nostalgia

En el fondo, echas de menos todo aquello que te reconforta.

Y te sorprendes al (re)conocer cosas y personas que en el fondo no te reconfortaban, a pesar del tiempo que pudiste pasar con ellas. Y más aún te sorprendes al ver que cosas o personas que llegaron más tarde, que se fueron y volvieron o que siempre han estado ahí sigilosamente sin hacer ruido alguno son las que al final echas de menos cuando miras hacia atrás.

Supongo que es verdad, que la verdad, como los de verdad, es la que es, o los que son, sin más.

Y tú. Y vosotros, a quienes os debo todo lo que soy y seré, para bien o para mal. Y a la del fondo del pasillo (como el baño). Y al de la (ya no) cama de al lado. Y a vosotros, menos que dedos en mis manos.

Si al final, el universo al que se reduce la vida de cada persona es limitado, y para qué molestarnos en intentar ampliarlo inútilmente, cuando bastante es el caos que en él habita como para alojar trastos inútiles.

Sinceramente. Y la sinceridad, lamentablemente, en mí es un defecto.

Pero, aún así, gracias.

viernes, 16 de octubre de 2009

La vida puede ser maravillosa



Andrés Montes, locutor deportivo

Me acabo de enterar de que ha sido hallado muerto en su casa ese gran comunicador que era Andrés Montes, a los 54 años de edad y sin que se le conociera ningún tipo de dolencia ni de enfermedad...

Lo primero que me ha venido a la mente ha sido la mítica frase que solía decir siempre en sus retransmisiones, "La vida puede ser maravillosa". Lo repetía una y otra vez, y creo que todos deberíamos aprender de él, porque la vida es demasiado corta (como él ha podido comprobar, desgraciadamente) como para malgastarla.

...

Esté donde esté, seguro que sigue sonriendo.

Hasta siempre, ¡Jugón!

miércoles, 14 de octubre de 2009

Punto común

Después de meses y meses, he decidido volver a retomar este blog, aunque no sé si alguien lo leerá en realidad. Realmente, aunque nadie lo lea, quedará en los anales del ciberespacio para generaciones venideras, e igual cuando sea famoso todo esto valga dinero y pueda subastarlo y montar una escuela en algún país africano...En este preciso instante mi blog habría ayudado a alguien en el mundo, así que, aunque sea solo por si acaso, volveré a escribir en él.

...

Esta semana, después de un finde movidito, tras el que el cansancio se ha hecho más que plausible, me espera una semana de agonía, más que nada porque empezar la semana con el pie izquierdo nunca es una buena idea.

Del puente, como en los puentes de verdad, prefiero mantenerme en una orilla segura, y recordar que muchas veces es mejor quedarte donde estás.

Antes, primeras semanas de curso, montañas de trabajo por hacer, y exposiciones (also in english) que no dejaban mucho tiempo libre, aunque la ciudad poco a poco voy controlándola.

Búsqueda (fructífera) de piso, mudanza y asentamiento en Barcelona.

Vacaciones en Marbella, una semana genial al solecito malacitano.

Vacaciones Salmantinas II: Estancia tranquilita en Salamanca.

Vacaciones Tinerfeñas, una gozada de viaje.

Vacaciones Salmantinas I: O cómo celebrar durante un mes entero el final de la carrera.

Exámenes y el verdadero final de la carrera.

Graduación, día emotivo, de risas y de sensación de fin de una etapa de nuestras vidas.

...

Pues hoy, vuelvo a esa sensación, han pasado meses, pero tengo exactamente la misma sensación que cuando me gradué. Creo que en el fondo lo imaginábamos.

Curioso, ¿verdad?