Hace casi 200 años que un señor llamado Charles Darwin elaboró la Teoría de la evolución, tras sus paseos por las Galápagos a bordo de su barco, el Beagle (hoy ese nombre nos recuerda irremediablemente al whisky de menos de 5 € de El Árbol), y tras la observación de una curiosa familia de pájaros, los pinzones (aparte de mucha fauna adicional, pero éstos fueron los famosos).

Observando su adaptación física al mundo que les rodeaba introdujo el concepto de la selección natural, sobreviven los que se adaptan mejor a la única vía de obtención de alimentos o a la única forma de escapar de los depredadores que hay a su alrededor.
Y digo adaptación física porque, por muy listo y observador que fuera Darwin, dudo que fuera capaz de entender el cerebro de un pinzón, dudo que pudiera entender su comportamiento (si lo hay) fuera de los razonamientos únicamente relacionados con la supervivencia.
Realmente, si lo piensas, tenía toda la razón, porque aunque no pudiera entender qué llevaba (psicológicamente, ascéticamente o comoquiérasmente) a los pinzones a adaptarse a un nuevo entorno, lo que estaba claro es que a simple vista se veían los cambios. Y funcionaban.
Pues creo que igual nos pasa hoy en día a nosotros, obviamente en el tiempo que vivimos no nos da tiempo a observar cambios apreciables en la raza humana, pero yo creo que todos actuamos como los pinzones, al final acabamos adaptándonos, ya sea creciéndonos el pico o el pelo o las uñas, por una especie de selección natural.
Irremediablemente evolucionamos, aunque a veces nos dé miedo, y aunque a veces pensemos que solo puede traernos problemas, está claro que seguir adelante es el único camino posible para sobrevivir, ya sea en Las Galápagos o entre la jungla de semáforos de una gran ciudad.
...
Otros lo llamarán madurar, yo lo llamaré evolucionar.
Y digo adaptación física porque, por muy listo y observador que fuera Darwin, dudo que fuera capaz de entender el cerebro de un pinzón, dudo que pudiera entender su comportamiento (si lo hay) fuera de los razonamientos únicamente relacionados con la supervivencia.
Realmente, si lo piensas, tenía toda la razón, porque aunque no pudiera entender qué llevaba (psicológicamente, ascéticamente o comoquiérasmente) a los pinzones a adaptarse a un nuevo entorno, lo que estaba claro es que a simple vista se veían los cambios. Y funcionaban.
Pues creo que igual nos pasa hoy en día a nosotros, obviamente en el tiempo que vivimos no nos da tiempo a observar cambios apreciables en la raza humana, pero yo creo que todos actuamos como los pinzones, al final acabamos adaptándonos, ya sea creciéndonos el pico o el pelo o las uñas, por una especie de selección natural.
Irremediablemente evolucionamos, aunque a veces nos dé miedo, y aunque a veces pensemos que solo puede traernos problemas, está claro que seguir adelante es el único camino posible para sobrevivir, ya sea en Las Galápagos o entre la jungla de semáforos de una gran ciudad.
...
Otros lo llamarán madurar, yo lo llamaré evolucionar.
