miércoles, 27 de agosto de 2008

Verano [I]: Dublín

Se acabó, volví, estoy en casa... Aunque la sensación de estar en casa la he tenido a lo largo de estas 4 semanas fuera de Salamanca, ya que en el sentido de sentirse totalmente confortado y a gusto en un lugar no puedo negar que ha sido así tanto en Dublín como en Valencia como en Madrid... Así que no sé si he vuelto a casa o he vuelto a "mi" casa.

Sea como sea, estoy de nuevo en Salamanca, con lo que ello implica: Se acabó mi verano, uno de los mejores (si no el que más) de mi vida, en el que creo que me he dado cuenta de alguna que otra cosilla, pero sobre todo de que la mejor época de la vida es esta y de que los veranos y las vacaciones hay que aprovecharlas como si fueran las últimas; más aún ahora que posiblemente sea el penúltimo verano en el que pueda tener esta libertad (si no el último), estando como estoy a un año de acabar la carrera y cerrar una etapa de mi vida (muy a mi pesar).

Así pues, me siento bien el mirar hacia atrás y ver que realmente este mes he aprovechado cada momento al máximo, tanto en las 3 semanas de Dublín como esta última semana en Valencia...

...

Todo comenzó hace exactamente (creo) 30 días, cuando nos encaminamos hacia Madrid, donde a pesar de pasar una sola tarde-noche se presagió lo que nos esperaba: De primeras, Jordi Cruz; hamburguesa cebatil en La Pequeña Betty y taxista psicópata.

Al día siguiente, vuelo a Dublín. Llegada. Air-Coach. UCD. Kazomir...Kazama. Clases de inglés. Excursiones con Caótico Fanegas & Westlife: Museo, tour por la ciudad, carreras de galgos. Me pierdo uno, dos, tres días seguidos. Post-its. Rancias. Fiesta, comienza el espectáculo. Purty Kitchen, el descubrimiento del momento. Visitas. Voces, cánticos, portazos, golpes al gallo decapitado. Día tras día. No duermo, ¿y qué? Cánticos en el bus, nos convertimos en los más odiados. Enjutos. Gratis, free, de colores. Cabali. Estoy fatal. Sigue la fiesta, non-stop. La segunda semana, pleno. Momentos de no entiendo nada. Mirada del tigre. Señales confusas. Nesquick strawberry. After-hour. Descubrimos el Redz, la perdición. Jägermeister. Continúan las visitas, mola. Excursiones al aeropuerto incluidas. Excursiones por nuestra cuenta: Guiness & Jameson: Diploma y tajadón a las 3 de la tarde. Partidos en el césped, tanto en UCD como en el torneo de las estrellas. Comienzan las despedidas, bajón. Mantenemos el nivel. Mientras, siguen las clases, los cebatiles, las compras, el asalto al Topman...y el espectáculo, los cánticos mañaneros y hacer los deberes en el autobús. Sin darnos cuenta, se acabó. Lavadora, acabar la maleta, aguantar el tipo, silencio, más silencio, lo mato, post-its de despedida, adiós Kazama, adiós UCD. Air-Coach de madrugada. Más silencio. Nos vamos... A Alicante unos y a Madrid otro.
Todo ello aderezado con lluvia, al final me acabó hasta gustando el "paraíso lluvioso", buena denominación.
¿Irrepetible? Seguro. Pero volveré.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y ahora se respira en el cuarto de cuasi_enfrente un aroma a nostalgia... siempre me gustó esa sensación..

Quiero un rato de charla larga para que me cuentes todos esos puntos de los que hablas, porque quiero detalles...

Qué bien que estés por aquí de nuevo! =)

un besitoo

mar_ti_tras

Anónimo dijo...

dentro de nada vuelvo a salamank para darte la kk, cmo tu dics!

m alegro d q os lo hayáis pasado tan bien, yo no me lo pasé mal, sobre todo en el Wild Wicklow Tour (salvahe salvahe)